sábado, 31 de diciembre de 2011

martes, 27 de diciembre de 2011

Elfos en la Corona de Joao


La noche del 11 de diciembre de 2011, la esposa de Joao tomó dos fotos consecutivas, una de ellas con flash, de su casa en Sao Borja, Rio Grande do sul, Brasil. La puerta había sido adornada con la corona de adviento.


Ciertas luces llamaron la atención de Joao y me las envió para su análisis.


En la fotografía con flash puede verse una cierta movilidad energética que supera el efecto de la luz emitida. 
Y generalmente esto es un indicativo de una importante manifestación dimensional en el ambiente.


No tardé mucho en encontrarla. En el centro de la corona de adviento que adornaba la puerta de la casa , y como sumándose al sentido antigüo y nórdico de estos símbolos, una magnífica pareja élfica.


Noté primero, por ubicación y tamaño la presencia femenina. Y luego, más atrás y mucho más pequeño, el elfo masculino.


En los dos casos y más especialmente en la manifestación femenina es notable la calidad de la imagen dentro de los parámetros dimensionales en los que suelen manifestarse estos seres. Resulta notable la definición de sus rostros .


El tamaño real de las entidades élficas no es necesariamente el que puede verse en la foto. Es sólo la medida de la "ventana" dimensional a través de la que se manifiestan desde su propia realidad. Recordando, además, que estos seres manejan su tamaño a voluntad ya que no están sujetos a las mismas leyes físicas que los humanos.


Finalmente , y como lo hago cada vez, te recuerdo que la técnica de restauración de imagen con la que trabajo, no agrega ni quita nada de lo que allí está; por lo que puedes considerar a estas fotos de elfos absolutamente reales.


Que las disfrutes.


miércoles, 14 de diciembre de 2011



Comparto  una nueva selección de fotos procesadas de seres del mundo feérico o elemental, encontrados en el ámbito de esa maravillosa puerta dimensional que existe en el estado de Jalisco, México y que llamo el Árbol Mágico. Varios de ellos están entre los mejores que he descubierto


Abre tu mente, entra y disfruta de la experiencia del encuentro




viernes, 2 de diciembre de 2011

Encuentro con un Fauno






El testimonio de la singular experiencia vivida y narrada por Olgivie Crombie, en 1966, y recogida por Paul Hawken en su libro "La comunidad mágica de Findhorn" (Colección "Mundos Desconocidos",Editorial M.E.B.) 


"Era una espléndida tarde, cálida y soleada- cuenta Crombie-. Había dejado mi acostumbrado paseo por el parque y atravesaba una profusión de hierbas en el fondo de un declive. Había un banco de madera justo enfrente de un gran árbol, y me senté allí apoyando la cabeza en el tronco. En aquel parque siempre me siento muy en paz, pero aquel día en particular me sentía muy tenso, extremadamente lúcido.


Siempre me han gustado mucho los árboles y experimento un sentimiento de afinidad con ellos, pese al hecho de que soy fundamentalmente un ciudadano. Terminé, en un cierto sentido, por identificarme con aquel árbol...partícipe del movimiento de la linfa en el tronco y hasta del crecimiento infinitamente lento de las raíces.


Tenía la extraña sensación de que iba a suceder algo. Aquel día el parque estaba desierto. Había algunas personas a lo largo de los senderos, pero yo me encontraba lejos de ellos en el fondo de una ladera. En suma, estaba solo. Miré la hierba, luego los árboles, y después las ramas. Todo era intensamente bello.No pensaba en nada, pero sabía que algo estaba sucediendo...Y de pronto ocurrió. Vi moverse algo, con el rabillo del ojo, algo que me distrajo. Miré y pude ver una figura que danzaba alrededor de un árbol que se encontraba a unos treinta metros de distancia.


Era algo sorprendente. Se trataba de una figura hermosísima de un metro de alto aproximadamente. Pensé haber enloquecido. Lo miré. El me miró. Parecía concreto y tangible. En él había algo de no humano. Por más que se moviese, yo veía sus cuernos puntiagudos y sus pies de caballo, las orejas y las mandíbulas puntiagudas así como todo lo demás. Miraba con absoluta incredulidad, no dando crédito a mis ojos. Se aproximó a otro árbol y vi su pelo moreno en su cabeza y piernas. Estaba desnudo, pero sus piernas estaban recubiertas de una hermosa piel. Danzaba en torno al árbol, moviendo graciosamente los brazos, girando varias veces alrededor del tronco y después, siempre danzando,se dirigió hacia el centro del calvero donde se sentó frente a una pareja sentada sobre un poyete. Les examinó ávido de saber durante un rato, evidentemente interesado en cada uno de sus movimientos y actos. Después se alejó y siempre bailando vino hacia donde yo estaba sentado. 



Me miró por un momento y después se sentó con las piernas cruzadas frente a mí. Se puso la barbilla entre las manos y asintió ligeramente. Le miré. Era muy real. Ninguna duda al respecto, pero no estaba seguro de verlo con mis ojos físicos, aunque si los cerraba dejaba de verlo. 


 Me incliné hacia delante y dije:"Salve". Se puso en pie de un salto como si se hubiese espantado.Retrocedió algunos pasos y después cautamente volvió a acercarse. Me miró fijamente.


 "¿Puedes verme?" preguntó. "Sí". 



"No te creo. Los humanos no consiguen vernos. ¿A qué me parezco?"


 Le describí como le veía. Pareciendo siempre estupefacto e inseguro de sí, comenzó a danzar formando pequeños círculos. Cuando le describí lo que estaba haciendo dijo:


 "Realmente debes verme". 


 Me dijo que vivía en el parque y que su cometido consistía en ayudar al crecimiento de los árboles. Continuó diciendo que los Espíritus de la Naturaleza habían perdido todo interés por los humanos, porque se habían dado cuenta de que no eran creídos ni deseados. 


Pensaba que los hombres estaban locos al pensar que podían pasarse sin los Espíritus de la Naturaleza.


Había en aquella criatura un maravilloso sentido de fraternidad. Yo sentía una sorprendente armonía con él sentado junto a mí. Entre nosotros estaba teniendo lugar una comunicación que no precisaba de palabras. Permanecimos sentados durante algún tiempo y finalmente me acordé de que era hora de volver a casa. Me levanté para marchar. Me dijo que le llamase cuando volviese, que él vendría a mi encuentro. Su nombre era Kurmos."


El protagonista de este extraordinario contacto, según el libro de Paul Hawken,tuvo posteriormente otros muchos contactos, no sólo con aquel fauno, sino también con otros muchos espíritus elementales. No necesitó  de rituales ni de invocaciones mágicas. Unicamente "se comunicó" con ese "otro mundo" gracias a sus facultades y capacidad de relajamiento y de concentración.


Crombie relata, asimismo: "El bosque llega a estar vivo por miríadas de seres elementales, ninfas, dríadas, faunos, gnomos, elfos, hadas, demasiado numerosos para catalogarlos. Varían en las dimensiones, desde criaturas pequeñísimas de un centímetro de altas a bellísimas criaturas de cerca de un metro. Algunas bailaban a mi alrededor; todas estaban llenas de alegría. Los Espíritus de la Naturaleza aman y se sienten felices del trabajo que llevan a cabo y lo expresan a través de sus movimientos". 


domingo, 27 de noviembre de 2011

Un rostro entre el follaje


Estaba explorando el árbol mágico del que siempre hablo, esa maravillosa puerta dimensional que nos permite atisbar otras realidades de mundos paralelos al nuestro, cuando me llamó la atención un ojo que brillaba entre la espesura. Un típico ojo rasgado, como un inconfundible dato de identificación de las facciones de la gran mayoría de los seres feéricos.
Típicamente oculto, convenientemente disimulado entre la enramada. Sugiriendo una presencia de grandes proporciones en relación a las medidas del árbol. Confirmando una vez más aquello de que estos seres tienen el poder de manejar el tamaño de sus cuerpos sutiles a su antojo, pudiendo manifestarse como seres pequeñísimos o verdaderos gigantes.
El trabajo de restauración sobre esta fotografía hasta conseguir una visibilidad aceptable, llevó tiempo y paciencia.
Hoy te comparto el resultado obtenido con una técnica que sin agregar o quitar nada presenta lo que allí se manifiesta y no es tan evidente a los ojos
Que lo disfrutes 


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domingo, 20 de noviembre de 2011

Allá, en el Sur de Chile, Estaba un Duende Sentado


Volví a analizar otra de las fotografías de Jacqueline Assicie Amar, tomadas en la zona de Chiloé , al sur de Chile.
Y encontré algo muy poco frecuente: un duende al que se lo puede apreciar a simple vista sin la necesidad de ningún trabajo de restauración de imagen.
Realizé el mismo sólo para mostrar detalles de vestimenta y entorno. 
Mira con todo cuidado la fotografía, hay en el ámbito detalles estructurales que no he procesado porque volverían confusa la imagen del lugar
Sin embargo allí están y así son. Sólo que para nuestra mente no entrenada en otras realidades es muy difícil entender otras estructuras y formas frecuentes en lo interdimensional. Formas que parecen constituir construcciones de tipo energético que aún no podemos concebir.
Que disfrutes de la visión del duende


Fotografía Original


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Señalización del Duende

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Recorte de Ubicación

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Duende Sentado

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Duende Sentado. Detalle

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Duende Sentado.Detalle 2

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un Paseo Por Un Bosque Mágico


Encontré esta foto en el grupo FB "La Esencia de Morganna" de Morganna LeFey DeÀvalon. La compartió Jacqueline Assicie Amar y según me relató , fue tomada en la zona de Chiloé, al sur de Chile. Me contó también que en esos lugares se puede sentir la magia que te transporta a mundos maravillosos. La foto había despertado mi curiosidad y "entre" en ella para ver que encontraba. Y no salí defraudado. Estaba repleta de pequeñísimos seres pertenecientes al reino feérico. Rescaté tres de los más visibles para compartirlos contigo. Que los disfrutes

Foto con Ubicación de Seres Feéricos



Ser feérico 1 (ubicación: círculo intermedio)


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Ser feérico 2 (ubicación: círculo inferior)


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Ser feérico 3 (ubicación: círculo superior)


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How to See Faeries

Sugestiva promoción del libro How to See Faeries de Brian Froud y John Matthews

Muse


Video de del genial ilustrador Brian Froud. Basado en el arte de su libro BRIAN FROUD'S WORLD OF FAERIE.
Este video fue estrenado en el año 2007 en los festivales de Faerieworlds y FaerieCon , en USA



Fairyland

Un interesante trabajo con morphing de imágenes



lunes, 31 de octubre de 2011

Melodía Hadas Nereidas

El tema se llama Nereidas y pertenece al CD "Música Celta de las Hadas" de Joannie O'Brien & Kyle Meregan


miércoles, 26 de octubre de 2011

Seres feéricos. Los Gnomos, soberanos de los bosques.






Soy 7 veces más fuerte que tú, y veloz…


Según las antiguas mitologías del Norte de Europa y ciertas doctrinas cabalísticas, los gnomos son cada uno de los enanos fantásticos o genios elementales de la Tierra, en cuyas entrañas moran trabajando en las minas custodiando los tesoros subterráneos y cuidando de los metales y piedras preciosas. El vocablo gnomo fue utilizado por el alquimista suizo Paracelso en su liber de nymphis, sylphis, pygmaeis et salamdris, et de caeteribues spiritibus, publicada en 1566. Su etimología no está clara procediendo para algunos de una mala traducción del latín medieval gnomus y del verbo griego que significa conocer. Para otros, sin embargo, derivaría del griego genomós que quiere decir terrestre.


Los Gnomo forman un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños e invisibles, dotados de singular astucia que nació de la fantasía de los visionarios hebreos llamados cabalistas. Los gnomos poseían la presciencia, conocían los secretos de la Tierra y eran el alma de ésta. Los autores de tan maravillosa doctrina aseguraban que el Aire, la Tierra, el Agua y el Fuego se agitaban merced a los seres invisibles que animaban estos elementos. Según los cabalistas, Dios asignó el imperio del fuego a la salamandra, el del aire a los silfos, el del agua a las ondinas y el de la Tierra, no en la superficie sino en el interior, a los gnomos. Estos moraban en las fisuras metálicas del globo, en el interior de las grutas, llenas de estalactitas de maravilloso efecto. Eran los guardianes de las minas de oro y plata. Los gnomos, aunque no pertenecen propiamente a la Mitología sino a la superstición, recuerdan a los telquines y a los cabiros, genios que representan el trabajo en los metales adorados por los griegos en localidades de naturaleza volcánica. Sin embargo, los mitólogos nada han dicho hasta ahora que sepamos de que pudiese haber relación entre esos personajes míticos de Grecia y los gnomos. Estos se repartieron con la filosofía pitagórica cabalística por todo el globo y aunque sufrieron varias modificaciones, según que se fueron acomodando a las distintas naturalezas de los pueblos, siempre conservaron el carácter de dueños del imperio de la Tierra y de guardianes de sus minas. La estatura de estos pequeños genios iba en progresión descendente hasta la más diminuta.


( Definición de Gnomo por la Wikipedia.)


Mientras para la inmensa mayoría, los gnomos y la gente menuda en general son fruto de la fantasía, para unos pocos son una inquietante realidad. Los espíritus del bosque parecen haber dejado atrás la leyenda y el ámbito de lo mitológico para aparecer eventualmente en nuestra dimensión física y material. Experiencias que no dejan indiferente a quienes han podido protagonizarlas. Hemos reunido aquí sólo algunas de ellas y, desde luego, dan mucho que pensar.


Mapa de avistamientos de gnomos en Europa


El sueco Frederic Ugarph halló alrededor del año 1200 antes de Cristo una estatuilla de madera en la casa de un pescador de Trondheim, en Norway. Tenía 15 centímetros de altura y representaba una figura humana, barbuda, tocada con un bonete. En el pedestal podía leerse “Nisse riktig storrelse”, o lo que es lo mismo, “altura actual del gnomo”.


La estatuilla, que hoy forma parte de la colección de la familia Oliv, en Uppsald (Escandinavia), había sido esculpida en las raíces de un árbol desconocido, de madera muy dura. Las pruebas han demostrado que posee más de 2.000 años de antigüedad. Aunque su inscripción es varios siglos más moderna parece que, en efecto, representa un gnomo, un elemental o espíritu de los bosques… pero, entonces, ¿existen realmente?




Resulta muy difícil precisar una respuesta definitiva. Los más ancestrales pueblos del mundo, especialmente aquellos con un estrecho conocimiento de la Madre Naturaleza nos han legado relatos asombrosos del contacto con estos seres invisibles. “Para poder verlos –afirma Jesús Callejo, autor de Gnomos, guía de los seres mágicos de España- necesitamos una adecuada preparación, o una gran suerte, lo cual no es siempre recomendable.” Y es que en Escandinavia, lugar de origen de estos espíritus para numerosos especialistas, tienen reputación de raptar niños para que trabajen en sus minas. Los gnomos se han asociado a la tierra, la minería, la forja y la acumulación de tesoros. Aunque no siempre es así. La palabra gnomo deriva de kuba-walda que significa “administrador del hogar” o “espíritu del hogar” en antiguo lenguaje germano. Fueron vistos regularmente por los seres humanos en Europa, Rusia y Siberia desde la más remota antigüedad. En el año 470 antes de Cristo, por ejemplo, el sargento romano Publius Octavus escribió la siguiente descripción: “Hoy vi a una persona en miniatura con mis propios ojos. Él usaba un bonete rojo y una camisa azul. La barba blanca y pantalones verdes. Dijo que había vivido en esta tierra por 20 años. Él habló nuestro lenguaje mezclado con extrañas palabras. Dijo ser descendiente de una raza llamada Kuwalden (…) le gustaba tomar leche. Una y otra vez lo vi curar animales en las inmediaciones de Lugdunun” (hoy Leiden, Holanda). ¿Se refería a un gnomo?




Algo más que una leyenda

La palabra gnomo fue acuñada, en realidad, mucho más tarde. Fue el alquimista suizo Paracelso cuando publicó en 1566 su Tratado sobre los elementales, dedicado a ciertas gentes a los que no se les puede cortar el camino con nada, pues siempre hallarán una solución alternativa para seguir adelante. Gnomo significa “aprender”, “conocimiento”, “sabiduría”… pues la tradición atribuye a estos diminutos seres el conocimiento de los secretos de la Tierra y el Universo. Por esa razón, posiblemente, muchos magos, a lo largo de la historia les han utilizado en sus ritos de alta magia.


Lo sorprendente es que los testimonios de su presencia entre nosotros no se restringen a la antigüedad. Los gnomos han abandonado su condición de mito para mostrarse ante nosotros en plena era tecnológica. En Internet resulta fácil, por ejemplo, toparse con fotografías de origen dudoso encaminadas a verificar su presencia real en los bosques. Lamentablemente, a poco que uno bucea en su génesis advierte que se trata de burdos retoques fotográficos. En otros casos, paradójicamente, hay testigos detrás como las facilitadas por nuestro lector Santero Gustavo quien obtuvo unos inquietantes registros en el bosque, mientras disfrutaba de un día de campo en la provincia de Córdoba, Argentina. Tomó varias instantáneas en las que advirtió presencias extrañas. Al ampliarlas obtenemos, efectivamente, una llamativa figura humanoide que Gustavo interpretó como un elemental. Muchos objetarán con razón que se trata de imágenes difusas pero sorprendentemente hay otras evidencias de sus apariciones.




Algunos casos conocidos
Los gnomos del Montseny

Los sugestivos bosques del Montseny, en Barcelona, tienen tradición de estar habitados por estos “invisibles” espíritus, especialmente alrededor de los monumentos megalíticos. Eso puede deducirse, al menos, del hallazgo de dieciséis huellas halladas en las cercanías de la Pedra Gentil, en Vallgorgina, por el investigador catalán Pedro P.Canto. Sucedió el 2 de diciembre de 1989. Aquel día se hallaba en compañía de otras cuatro personas cuando descubrió impresas en el barro las huellas de unos diminutos pies. “Nos dispusimos a bordear aquella zona y a inspeccionarla –reza su cuaderno de campo-. El momento más emocionante fue cuando, en un paso cerrado por la vegetación, yo me puse a modo de parapeto para cubrir a la mujer y, de un empujón, casi la tiro al suelo. Allí, en la inmensa manta de hojas marchitas, descubrimos las increíbles pisadas de unos pies desnudos, de cuatro dedos y un talón, no tacón, y que medía nada menos que 10 centímetros” ¿A quién pertenecían?


Según explica Canto era claramente visible la curva interior de la planta y el llamado “monte Venus”. “En aquél mismo tramo –escribe- observé cuatro huellas de las mismas características y, en total, si incluimos el resto de las pisadas que observamos alrededor del dolmen, la suma ascendió a 16 pisadas”.


Dos de las personas que asistieron al descubrimiento eran zahoríes, es decir, radiestesistas que coincidieron en afirmar que de aquellas huellas emanaba cierta energía al provocar una fuerte oscilación en el péndulo. Con buen criterio Canto efectuó varias fotografías que curiosamente resultaron ¡veladas! ¿Cosa de los “duendes”?


En todo caso resulta curioso que las huellas y el fenómeno tuvieran lugar en las proximidades del dolmen pues, como hemos dicho la tradición asegura que debajo de estos megalitos se extienden numerosas galerías subterráneas que conectan las ciudades de estos diminutos seres.




Por si fuera poco, una pareja de esta localidad catalana, afirma vivir desde hace años con un gnomo en casa. Fue tras el paseo de un grupo de amigos por los alrededores del dolmen. Uno de los integrantes recordó la leyenda de los gnomos del Montseny. Pepa, que así se llama la mujer, dijo en voz alta que no le importaría llevárselos a casa. Desde entonces empezó a notar cosas extrañas a su alrededor. Objetos que habían sido cambiados de sitio o, lo que resulta todavía más curioso, cuando cocinaba paella, plato que suele condimentar con un buen conejo, la carne desaparecía.


.Seres juguetones


Y es que los gnomos resultan muy juguetones con los objetos cotidianos, la comida y, especialmente, el tabaco. La tradición les muestra como fumadores de pipa pero como veremos no le hacen asco a los cigarrillos. Lo sabe muy bien Josep Cristina quien tiene el convencimiento de que en casa de su madre habita uno de estos diminutos seres. El cucharón o cualquier instrumento de cocina que utilizara aparecía siempre en la repisa del baño. “Un día vino a cenar un amigo a casa -muy escéptico, por cierto- y mi madre lo explicó. Él se reía de su historia hasta que quiso encender un cigarrillo. Había dejado su paquete de tabaco y el mechero encima de la mesa pero habían desaparecido de allí inexplicablemente”. Primero supuso que se trataba de una broma, que alguien se los había escondido, pero palideció al comprobar que se hallaban en la repisa del baño sin que nadie se hubiera levantado de la mesa ni ausentado del salón.


Cuando existe cierta preparación o se cumplen ciertas condiciones estos seres invisibles se dejan ver. La experiencia siempre resulta chocante. En el verano de 1976, Josep Cristina estaba leyendo en el dormitorio de su casa de Manresa (Barcelona) cuando tuvo oportunidad de ver con sus propios ojos un gnomo.


Estaba tumbado en la cama, bajo la luz de un flexo cuando, de repente, observó algo extraño en la ventana. “Me fijo y advierto la presencia de un ser diminuto. No superaba los cuatro centímetros de altura”-recuerda.


Cristina está seguro de la altura porque el misterioso ser estaba sentado en el marco de la ventana. “Me miraba fijamente y sonreía”-declara. El pequeño ser movía la cabeza de un lado a otro. Nuestro protagonista no podía creer lo que estaba viendo, creía ser presa de una alucinación o que, tal vez, su imaginación le estaba jugando una mala pasada. Gateó entre las sábanas hasta situarse al pie de la cama. Quería ver de cerca de aquella diminuta figura que vestía como un hombre “normal”. Camisa y pantalón blancos, un grueso cinturón negro y lo que le parecieron unas alpargatas.




Fue entonces cuando tuvo la impresión de que aquel hombrecillo le hablaba pero no con la boca sino en una suerte de telepatía. El “gnomo”, entonces, le predijo cuatro acontecimientos futuros.


Cristina se levantó perplejo. Quería tocarlo. Aquella “visión” era muy consistente para ser una alucinación pero chocaba con su racionalidad. Pero, al acercar su dedo índice al cuerpecillo el ser se desvaneció ante sus ojos. No pegó ojo en toda la noche, pendiente de la ventana, por si aquel diminuto ser reaparecía. Durante algún tiempo trató de convencerse que aquello fue fruto de su mente pero en menos de un año las cosas vaticinadas por el “gnomo” se cumplieron y la cuarta a punto estuvo, también de cumplirse: Que le tocaría la lotería. “Yo solía jugar siempre a un mismo número –recuerda-. Aquel ser me dijo que ese año mi número iba a resultar premiado. Cuando fui a comprarlo la lotera lo había vendido ya y resulta que ese año tocó”-se lamenta.


¿Se trata de un gnomo o un feto de una especie no identificada?




Videntes y guardianes de tesoros

Y es que una característica de los gnomos es la de la clarividencia. Tradiciones de diversos lugares les asocian con la alta magia y a las prácticas hechiceriles. “Además de supervisar los grandes tesoros ocultos de la Tierra –asegura Callejo-, misión que también se atribuye a los grifos de las leyendas helénicas y orientales, así como a los dragones germánicos y españoles, los gnomos tienen la capacidad de predecir el futuro”. No es extraño, por tanto, que algunos videntes les hayan visto en sus consultas. Eva Benavent que practica desde hace años la clarividencia les ha visto ocasionalmente en algunas de sus consultas.


“Se trata de un ser diminuto, de piel verdosa, orejas puntiagudas y con un bonete rojo que da saltitos por el suelo”-explica. En ocasiones –asegura- el consultante ha podido incluso verlo aunque lo normal es que sienta sensaciones. “En una ocasión –recuerda- lo veía en el hombro de la consultante, riéndose y soplándole en el cuello y, curiosamente, esta persona se rascaba como si, de verdad, alguien estuviera allí haciéndole cosquillas”.


Eva está convencida de que cuando aparecen estos diminutos seres la suerte de la persona va a cambiar a mejor.


¿Se trata de experiencias reales o tan sólo de la visión subjetiva de otro plano de existencia? ¿Hay alguna prueba de su realidad objetiva?


El Gnomo de Girona


 


.En 1989 dio la vuelta al mundo una polémica fotografía. En septiembre de ese año dos matrimonios Añaños y Pujals disfrutaban de un domingo de pic-nic en un bosque situado en los alrededores de Girona. De repente se vieron sorprendidos por la presencia de un gnomo al que pudieron dar caza echándole encima una manta. Al parecer, el pequeño ser se acercó al grupo atraído por la música de un radiocassette y emitió una especie de chillido que recordaba la carcajada de un anciano. Al ser sorprendido por el grupo trató de huir entre los matorrales. Se desplazaba velozmente, en zig-zag, pero uno de los campistas logró finalmente darle caza.


El presunto “gnomo” fue conservado vivo en una jaula para pájaros donde vivió veinticuatro horas sin comer nada. El ejemplar ¡todavía vivo! fue puesto en manos del parapsicólogo catalán Angel Gordon quien efectuó un estudio preliminar y lo conservó en un frasco con formol. La diminuta criatura era de color azulado, presentaba algunas manchas en su cuerpo, fundamentalmente en el cuello y la cara y tenía un tamaño aproximado de doce centímetros. Su constitución carnosa pero presentaba una protuberancia en la frente que recordaba un gorro frigio. Asimismo eran reconocibles unas orejas largas, similares a las de un conejo, y un hocico parecido al de un roedor. Sus ojos tenían un tono rojizo y parecían sobresalir de una zona oscura parecida a un antifaz. Sus extremidades delataban que se trataba de una especie anfibia pues sus dedos estaban unidos por membranas. No tenía pelo en el cuerpo, salvo en el cogote, donde Gordon advirtió tres pequeños pelos. El parapsicólogo encargó a un fotógrafo de l’Hospitalet que inmortalizara el extraño ejemplar y se obtuvo así una polémica secuencia fotográfica.

¿Un gnomo de verdad?




.
Algunas tomas cayeron en manos del patólogo americano John Altshuler quien descartó que se tratara del feto de un animal. A conclusiones parecidas llegaba el Doctor Luis Linares de Mula para quien la extraña conformación de este animal podía ser debida a dos causas. “Por un lado que sea un ser monstruoso, es decir, un caso teratológico en que se desarrollan los tejidos, los órganos, los miembros, etcétera de forma anormal. También –añade- puede deberse al hallazgo de un ser primitivo que se hubiera conservado en una zona lo suficientemente fría, en la nieve o un glaciar, para que pervivieran los tejidos, la carne, las vísceras además de los huesos. En este caso se trataría de un animal desconocido para la ciencia actual”.


Pero ¿examinó el científico el ejemplar? Parece que no, que se limitó a observar las fotografías y a conjeturar acerca de qué era lo que contenía el frasco. El investigador Pedro Palao hizo lo propio con los biólogos del Zoo de Barcelona quienes le explicaron que podía tratarse del feto de algún rumiante, con toda probabilidad un ternero con no más de tres meses de gestación. De hecho la comparación del feto de un animal con cuerno, como un rinoceronte y el presunto gnomo es más que sugestiva. La protuberancia en la frente podría ser una suerte de cuerno y concluían que aquel feto jamás pudo vivir ni desplazarse pues sus extremidades no estaban suficientemente desarrolladas. Entonces, ¿mentían Gordón y los testigos?


Sin duda alguna. Según ha podido saber el sagaz investigador Francisco Contreras, Mario Añaños y Juan Pujals, en teoría, los “cazadores del gnomo” nunca existieron. “Quien halló el ejemplar no es otro que Manuel Tello –me explica- un valiente y honesto vecino de Girona”.


Al parecer, un amigo de éste acudió a su casa contándole que se había encontrado el cuerpo de un animal muy raro. Él pensaba que era el feto de un conejo. Tello lo llevó a una tienda cercana lo metió en un bote de Nestcafé y decidió hacerle unas fotos.


“A los pocos días se enteró que dos personas, andaban buscando al bicho…”. El ejemplar, por tanto, nunca estuvo vivo en manos de Ángel Gordon y, lo que es peor, se perdió una buena oportunidad de hacer ciencia porque una rápida intervención hubiera proporcionado valiosos datos para su catalogación. En lugar de eso tenemos una medida aproximada de su altura, y unas fotografías de un “bicho” dentro de un frasco de café, tampoco existe autopsia alguna, ni conocimiento de órganos o tejidos, peso, características de la piel o fluidos.


Por no tener, ni siquiera disponemos de la ubicación exacta donde fue hallado este ejemplar. El único dato facilitado en este sentido por Gordon es que fue capturado a 11 kilómetros de Girona, en la ruta que va de Banyoles a Olot, en un bosque “encantado” algo que entra en contradicción con los datos obtenidos por Contreras quien supone que fue hallado en un camino del Montseny, en Barcelona. Demasiadas dudas para que el hallazgo pueda ser tomado en cuenta.


Setas y gnomos




.Hay otro colectivo que, a pesar de la escasez de pruebas, se halla convencido de la existencia de los gnomos y otra gente menuda de los bosques. Me refiero a los chamanes. “Los gnomos no son un invento –asegura el chamán Pancho Marín-. Son difíciles de ver y de contactar con ellos pero existen y guardan una relación con las setas, especialmente con la Amanita muscaria”.


Se trata de una seta roja con puntitos blancos que muchos relacionamos con los cuentos infantiles. La imaginación popular les ha convertido en el hogar de los gnomos. Dispone de una potente sustancia enteo génica que es utilizada como “embriagante chamánico”. Las primeras tribus que la consumieron con ese propósito fueron los Tungulls, en Siberia, una de las cunas de las leyendas de gente menuda ¿casualidad? En absoluto. El antropólogo catalán Josep María Ferigla constata a partir de un documentado estudio entomicológico como en ciertas zonas del viejo mundo se ingería este hongo para provocar alteraciones mentales y visiones fosfénicas que debidamente cargadas de contenido simbólico y, por lo tanto, cultural, ordenan y hacen inteligibles ciertas facultades de comprensión de la realidad. “De esta ingestión –asegura- deriva la existencia de los gnomos y los duendes que influyen en la vida humana, especialmente en lo emocional, lo fantástico y lo pasional”.


.


Hay dos formas de tomarla: cruda, muy peligrosa debido a su toxicidad y despellejándola, hirviéndola y esnifando sus posos como rapé.


“En un 80% de los casos el chamán busca la complicidad de los gnomos para curar aunque también hay quienes buscan obtener mayores conocimientos de la naturaleza”-explica Marín.


Los gnomos, pues, no nos han abandonado. Residan en nuestra imaginación o en una suerte de universo paralelo al que podemos acceder mediante estados alterados de la conciencia siguen a nuestro alrededor, sirviéndonos, jugando con nosotros y los más afortunados para atraerles la suerte. Y es que la experiencia nos demuestra que hay temas donde la frontera entre la realidad y la ficción es muy, muy estrecha.


por Josep Guijarro.
Revista Más Allá de la Ciencia.


http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/05/07/seres-efeericos-los-gnomos-soberanos-de-los-bosques/

lunes, 10 de octubre de 2011

Sirenas, la especie negada


Peces raros o antiguos mitos, los sirénidos forman parte de uno de los grupos más negados de la zoología moderna. ¿Es posible la existencia de homínidos adaptados a las condiciones abisales?


Por Leonardo Vintiñi - La Gran Época




“El día previo, cuando el Almirante (Colón) fue al Río del Oro, vio tres sirenas que aparecieron en la superficie del mar; éstas no eran hermosas como se pintan, aunque tienen algo en la cara de humanas”.


9 de enero de 1493, registro de bitácora Nº 146 de la expedición de Cristóbal Colón.


Los restos parecían a todas luces un cráneo con aspecto humanoide. Posados en la playa de Kuwait en 1999, fueron recogidos y congelados por un lugareño a la espera de un estudio posterior. Una mandíbula sin dientes, unos cuencos oculares vacíos y parte de una columna vertebral hacían pensar a quien viera al apodado “Monstruo de Fintas” en una suerte de homínido marino. Acaso una sirena.


Negada durante siglos por los hombres de ciencia, la existencia de los míticos sirénidos parece nunca poder borrarse por completo del imaginario colectivo. Ensalzadas en relatos e incluso en registros de valor histórico, la falta de evidencias físicas llevó al enigma de los “hombres-pez” a un punto muerto en la investigación científica.


A pesar de conocer menos del 0,1% de las especies que habitan el océano, la antropología da la espalda a la existencia de aquella especie que pulula tanto en las obras literarias como en relatos recientes. ¿Sano escepticismo o negación a lo desconocido?


De acuerdo a las crónicas, el mismo Cristóbal Colón llegó a observar a tres figuras femeninas asomando sobre la superficie del océano. En otro caso, los registros hablan de una sirena que vivió en Harlem hacia el 1400, que aprendió a hilar más no a comunicarse con el lenguaje humano. Existe incluso la historia arraigada de una mujer llamada Murgen hallada en la costa del norte de Gales, que llegó a recibir el bautismo y a figurar como santa en algunos almanaques del siglo VI.


“El ser vivo capturado esta noche por un grupo de marinos concuerda con las conocidas sirenas” reza en otro caso el cuaderno de bitácora del barco veneciano “Nuestro Señor de las tempestades”, el 28 de enero de 1432. “Es una mujer de cabellos y ojos negros, sus piernas están cubiertas por duras escamas y terminan en una sola extremidad con forma de cola de pez”.


El océano, ese gran desconocido


Cada pocos años, distintas costas del mundo reciben en su seno, cadáveres de animales no clasificados por la zoología. Solo durante el tsunami de Indonesia en el 2004, decenas de especies raras afloraron a la superficie por el movimiento de las placas tectónicas. No obstante, el número de especies marinas desconocidas por el humano tiende a sobrepasar cualquier número imaginado.


Unas 2.000 especies acuáticas “nuevas” son descubiertas cada año desde todos los rincones del planeta. Formas simples (como virus y bacterias) o más complejas (serpientes, tiburones abisales y calamares descomunales) no dejan de sorprender cada mes a la comunidad científica.


Sin embargo, la especie de los sirénidos parece condenada a la no existencia en el campo de la antropología teórica. ¿Existen razones sólidas para fundamentar tal descarte?


De acuerdo a las reglas biológicas conocidas, no existe razón alguna que impida la existencia de una o varias especies de mamíferos marinos como los pinnípedos o los cetáceos cuya existencia haya pasado completamente desapercibida a la luz de la ciencia durante cientos de años. De hecho, la regla general parece indicar que la inmensa mayoría de las especies que habitan las aguas, aún se encuentran muy lejos del alcance del conocimiento humano.


Según las últimas estimaciones realizadas, la ciencia probablemente tardaría unos siete siglos para llegar a husmear en la totalidad de especies que se ocultan en las profundidades del agua, donde la noche es perpetua.


El gran “Bloop” y el homo sapiens de agua


En el verano de 1997 un evento espectacular conmovió a gran parte de la comunidad científica. Los micrófonos submarinos que los Estados Unidos habían instalado durante la guerra fría, detectaron un ronquido ensordecedor que retumbó en la oscuridad abisal frente a las costas de Chile. Durante el lapso de 3 minutos, un quejido, o acaso un llamado, se extendió kilómetro a kilómetro sobre aquella paz ancestral, quebrando el silencio helado.


Según los biólogos marinos, el terrible “aullido” solo podría haber sido producido por la caja de resonancia de un animal gigantesco, por lo menos tres veces más grande que la ballena azul, la especie más grande identificada sobre el planeta. Una criatura descomunal que la ciencia aún no conocía.


Otros ejemplos menos conocidos, como el registro científico de un animal de 60 metros de largo cerca de la “Fosa de las Marianas”, apoyan la existencia de grandes entidades marinas habitando fuera de toda especulación de la biología.


Después de que el “Bloop” tuviera lugar a fines del siglo pasado, muchos científicos tomaron conciencia del escaso conocimiento que se poseía sobre el fondo oceánico.


Según las crónicas, durante la administración de Kennedy, una parte del presupuesto de los EE.UU. fue disputado entre la investigación del espacio y la del océano abismal. Pero la carrera espacial ganó los fondos del gobierno y el océano cayó en un olvido tan profundo como enigmático.


La diferencia de aquella disputa científica celebrada antaño, hoy es evidente: conocemos mucho más sobre la superficie de la Luna que sobre el fondo del océano, del cual apenas se ha mapeado un 3% de su totalidad; decenas de hombres visitaron el espacio (con 12 pisando nuestro satélite), mientras que solo dos llegaron a posarse sobre el punto más bajo del planeta Tierra. Sin embargo, ante la inmensa laguna en los conocimientos que poseemos sobre el universo marino (cuyo 97% ignoramos) y la gran diversidad latente de especies por descubrir, el grupo de los sirénidos parece haber sido deliberadamente excluido de cualquier ámbito científico posible.


Sin existir reglas biológicas impidiendo el surgimiento de especies mamíferas cuya genética y anatomía sean homólogas a las de homo sapiens terrestre, un pariente sirénido podría bien tomar lugar en el inmenso árbol de los organismos no clasificados.







jueves, 6 de octubre de 2011

martes, 27 de septiembre de 2011

El paso de los elfos



Los Elfos llegaron con la noche, atravesaron la comarca portando diminutas antorchas azules, y cantando canciones que (luego lo supimos) sólo eran entonadas por sus hermosas mujeres.

 Al principio no nos atrevimos a salir al descubierto, ya que habíamos oído horribles historias sobre los Elfos Oscuros, pero a decir verdad, las melodías llenaban el corazón de paz y confianza, por lo que, algunos de nosotros, salimos a ver de que se trataba aquella extraña procesión.


Curiosamente, los elfos no nos veían, o simulaban no vernos, o tal vez simplemente nos ignoraban. Lo cierto es que vimos filas y filas de elfos: los hombres marchaban a los flancos, en silencio, y las mujeres, tomadas del brazo, avanzaban con aquella dulce música brotando como hermosas flores de los labios.

Así pasaron, atravesaron el pueblo dirigiéndose hacia el Bosque de Trillot. Cuando pensamos que ya todos los elfos habían pasado, vimos que una anciana venía siguiendo el camino de los elfos, aunque no poseía la belleza de las damas élficas.

Cuando pasó frente a nosotros dijo:

-Huíd, hombres de corazón puro! La belleza pronto será llamada Leyenda, y llegará el tiempo en que los hombres no podrán advertir la presencia de los elfos, ni siquiera cuando sus pasos marchen frente a sus puertas.

Diciendo esto, la anciana siguió su camino, aunque esa misma noche, muchos hombres de la comarca aseguraron no haber visto nada.


Leyendas Gaélicas, Marie Ann Beaumont, 1899.

Fuente: http://www.bestiarium.com.ar/2011/05/el-paso-de-los-elfos.html

jueves, 22 de septiembre de 2011

Los duendes con Jesús Callejo y Carlos Canales

Duende ataca a parroquiano en Santiago del Estero / Argentina




Un trabajador rural catamarqueño denunció que fue golpeado por un duende, tras lo cual debió ser asistido en una clínica en estado de shock y sin habla.


El hecho ocurrió este martes en la localidad de Tinogasta, en una finca situada sobre la ruta nacional 60 alrededor de las 15, cuando el hombre se alejó de sus compañeros de trabajo para hacer sus necesidades fisiológicas y “sintió que alguien lo tocó por la espalda”, según relató el protagonista de la insólita historia.


El obrero lo describió como “un individuo del tamaño de un niño pequeño, con un sombrero enorme, vestido con ropas negras y al que no podía verle el rostro”.


“Me di la vuelta y me pegó una patada en el trasero, entonces intenté seguir caminando pero sentí las piernas muy pesadas, como sin fuerzas para moverlas, además tenía escalofríos”, contó el hombre tras recuperarse de su estado nervioso.


Agregó que logró pasar un alambrado y que, salvo el camino por donde iba, el resto “era confuso”. “Del otro lado, lo vuelvo a mirar y me habló con una voz ronca, me llamaba y me decía que vaya, que no me iba a hacer nada”, recordó.


Al volver al trabajo, sus compañeros lo notaron sin habla y en estado de shock, por lo que lo llevaron a la clínica Virgen del Valle, donde ingresó con una crisis nerviosa. “Estaba en estado de shock, con taquicardia, hipertensión, sin poder producir ninguna palabra, es decir, sin habla”, contó la médica Sofía Bellido.


La profesional contó que “el hombre tuvo un episodio de campo que no se pudo precisar completamente, pero con señas y escribiendo en un papel dijo haber visto algo en el campo que no podía explicar”.


“En un momento pensé que podría ser algún tipo de alucinación, pero estaba totalmente bien, no tenía ningún estado de intoxicación, ni alcohólica, de hecho estaba en horario de trabajo”, explicó Bellido.


La profesional remarcó que en el centro asistencial respetan “las creencias del medio” y que el objetivo de los médicos es “tranquilizar” al hombre y que “supere este trance con una terapia psicológica”.


Fuente: http://www.unifaweb.com.ar/modules/news/article.php?storyid=1829

martes, 20 de septiembre de 2011

La mayoría de los islandeses cree en la existencia de los elfos



Islandia es un país mágico que tiende a creer en elfos y fantasmas, acaso escuchando la voz de los bosques y glaciares a través de la cual se transmite la legión de la Tierra.


Un estudio llevado a cabo por el departamento de folclor de la Universidad de Islandia encontró que la mayoría de los habitantes de la isla mágica de Eyjafjallajökull y de las auroras boreales creen en la existencia de los elfos.


“Los islandeses parecen ser mucho más abiertos a fenómenos como soñar el futuro, premoniciones, fantasmas y elfos que otros países”, dijo el profesor asociado de folclor Terry Gunnel.


En la encuestra sólo el 13% contestó que creía imposible la existencia de los elfos, 19% dijo que era improbable, 37% dijo que era posible que existieran, 17% dijo que su existencia era muy probable y el 8% dijo que era definitiva (otro 5% no tuvo opinión sobre la posible existencia de estos seres).


En el caso de los fantasmas: sólo el 7% dijo que su existencia era imposible, 16% dijo que era improbable, 41% dijo que era posible, 18% dijo que era muy probable y 13% definitiva.


Aunque para una persona occidental que habita en la modernidad llena de gadgets, objetos de consumo, programas de TV y grandes calles con pocas áreas verdes le podría parecer extraño creer en la existencia de elfos, recordemos que las creencias son parte del contexto en el que se vive. Los islandeses son uno de los pueblos que más en contacto está con la naturaleza y que mantienen más viva una tradición mágica: los bosques y glaciares de este país están llenos de voces (voces que son parte de la psique colectiva) y en este sentido es natural que estén abiertos a este tipo de creencias que son parte de su paisaje cultural (no olvidemos que al mismo tiempo son quizás el único país independiente, verdaderamente ciudadano). Para una cultura radicalmente extranjera podría ser igualmente exótico que se crea, como sucede en Latinoamérica, en vírgenes y santos. 


La creencia en los elfos se remonta arquetípicamente a la concepción de la Tierra como un ser vivo el cual tiene una serie de elementales o ayudantes que son parte de su geografía psíquica y que guardan sus secretos. En la mitología nórdica los elfos son parte de una raza feral semidivina de gran belleza relacionada con la fertilidad. Han sido vinculados también con las hadas, éstas siendo versiones diminutas de los elfos. Se dice que las hadas, también relacionadas a la fertilidad, acuden como alicientes en un encuentro amoroso que vibra con la energía de la Madre Tierra –son ese polvo de luz, esas estrellas y flores que se ven en el trance erótico, concediendo la privanza del planeta.


[Iceland Review]


Fuente: http://pijamasurf.com/2011/09/la-mayoria-de-los-islandeses-cree-en-la-existencia-de-los-elfos/